martes, 26 de junio de 2012

Soneto en guerrilla


Sonrisa en batatilla


Y una mañana de sol y caminos
de tierra cafenleche entre verdura,
paladines en fuga de locura
prueban del aire capitosos vinos,

pisando, cual guerrilla, tierra pura
‑virgen negra bajo cielo en zafiros‑,
graban sus bríos en fieros papiros:
sudor y tierra mezclan su tersura

y en canto de sedas, a marcial paso,
celebran el son de la batatilla
al ebrio vaivén de muy suave brisa,

mientras de espaldas a su siglo raso
entregan sus polainas a la arcilla
y consagran al bosque su sonrisa.

José Guillermo Molina
Enero 8 de 2008


viernes, 22 de junio de 2012

Camino real con fuga antigua


En ese camino  de curtidas cepas
de nudos estratos en rosa amarillo
en rubicundos cristales de otro tiempo
      resonaban con viva fuerza los gritos
      voces y susurros de viejos arrieros
              sin cultura ni mesura estetas,
de alados duendes de antigua Antioquia
con sus cantos y lozanas coplas
sus pujas, sus luchas
con serpientes ancestrales tretas
y seculares brujas
probando la fuerza de toda reliquia

      Hechiceras, dánaes, sirenas
      esperándolos en rubias peñas,
      en oscuros vericuetos de sorda espelunca
                 o de suprema deliquia
      cerros cubiertos de sietecueros
      y amarrabollos en escarlata
                         o setos de ensueño
      envueltos en cuidadosa batatilla
      corredores en los altos
      tapizados de violeta
y princesas agarenas 
a la regia divisa de dorados ocasos

           guardados en el insondable silencio
           del majestuso búho de los páramos
                   atento a la llegada de la noche
                   y garante de su dominio excelso
          entraban al templo de sándalos
          de columnas infinitas
          y guiados por centenas de luciérnagas
                               encendían en ofrenda
                               a los renegridos cielos
          la dicha sin par de sus fogatas
el carmín de cerebrales cuitas
volcán de locuras en derroche.

Deslizaban luna de corales
o fimbria de estrellas vagabundas
entre las dos y las añejas tres,
Orión con sus musas y sus Canes
entre las tres y las cuatro,
         mientras arriaban sus recuas de mulas
         y las arrastraban al amanecer
         sus férvidos cantos y silbatos
         entrenados en bambucos
         que añoraban sus mozas salvajes
durmientes en pueblos tropicales
al son de chicharras taciturnas.

           En la noche aún de mieles y jazmines
           se cobijaban porfiados
           en nieblas del gayo junio
           y penetraban sutil mañana
bañada en las fragancias del plenilunio
que cuidaban en cofres de nácar
múltiples magos Merlines
expertos en ir de caravana
con ociosos vagabundos alelados
       y azul mediodía en paz gozar,
          a resguardo del tiempo y sus espías
             que en cantiles de huesos cruel fluía.


miércoles, 13 de junio de 2012

Querido nombre sin aire, dónde estás?

Donde está tu suave melodía
la tonada inefable de tu dulce amor
el que pica y llena de escozor
en el desierto de dolidas rocas en que se guardan las azules cordilleras
el eco enamorado de tus voces frescas
en tu escueto jardín de retorcidos olivos
donde extrañas en soledad y en absoluto silencio
el alma tierna de todos tus amigos
precediendo el trago amargo de la gran desaparición
el paso de la nube al cielo azul
o a la negra noche sin consistencia y vaga

por dónde se pasea tu inconsútil bruma
qué arpegios de cielos se bajan con el frugal peso de tu  aliento
la llama viva de tus notas perla
donde guarda sus róseos orientes
sus cantos de rocío fino
sumergido en el milagro de tu aliento

es acaso tu paso ese que apenas vida reclama cada trece
ese que arrastra cual imán y plateada luna
a la tierra niña y a la anciana
trás del sueño vano de tu canto en virtus y fragancia
que busca el perfume incólume
que amanece
que en paz florece
con el rocío santo
del silencio transparente
y la locura de palabras blancas

llévame en tu brisa
con tu orla de vibrar aleatorio
y tu sensual donaire
de musical emporio
suéltame cuando el paso a seguir sea disolverse
y en la carrera del aire sin verbo explote mi risa
entre tu piel de seda y rosa
y naufrague de amor en tus brazos de princesa
y tus cósmicos pétalos de madre.