ella está seca muy lejos de viva medula
Cual caduca semilla sin esperanza
de toda criatura nata cansada y nula
ella está seca, volátil polvareda en danza
como semilla en suelo sin fe y vacía
habitante del desierto en lontananza
ella es cáscara de carnaval sin alma y fría
y rosa sin néctar ni el habitual perfume
rosa en abstracto esquema de antigua lozanía
y yo cada vez más vaciado en lo exánime
sin espesor ni cuerpo en deshecho traje
ni visitas ya de pasión que libido imprime
ni que hiciera falta para el atómico viaje
que ocurría en el silencio del recorrido
con luces y estrellas del gran paisaje
quizás más bien sea el único objetivo
vaciarse de órganos y en divinal sosiego
quemar significancias y falso sentido
monacal tarea de letal desapego
a placeres simples de sibarita
que siempre manejaban al cruel ego
alegres cantos marcarían senda fortuita
dándonos del dulce amor la final verdad
entre besos secos de una esfinge escrita
con tan finos y fáciles hilos de edad
gráciles y lozanos cual pétalos frescos
riendo y radiando ante naciente deidad
en el confín crepuscular de cielos barrocos
sepultaban la bucolia entre oscuros grafemas
que en noches impías urdían bardos estoicos
ponerse cerca de láminas y poemas
del descorporarse en diásporas sin llaves
al llegar en tormenta los sorpresivos karmas
que piloteaban las azarosas naves
en cruel océano de invisibles piratas
abordando cuerpos de olvidadas claves
en su etéro mutante viaje sin aletas
hasta vencer los terráqueos fuertes
y a las baldías playas cubrían de caretas
o de celestes génesis y mudas muertes
infestaban las estrellas milenarias
dejando amante cosmos entre fríos inertes
sin hálitos y gracia de vidas sanguinarias
capaces de florecer en místico abismo
ante risas y llantos de las almas primarias
astrales mitos de vital cataclismo
programarán en huellas de quemantes versos
las pieles virginales de rosas del páramo
sutiles llamas que harán deseos en scherzos
ornando diferencias al surcar devota matina
en tierna gestión de perennes universos
mientras en ocre mediodía devenía la neblina
el que incitaría al baile de los ebrios naipes
para sacar del monte esquiva niebla madrina
debía ella presidir en el prado tiernos ágapes
y renovados cantos del grillo y libélula
que hacían cuerpo.sin.órganos con pasto y jaspes

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